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16 feb. 2012

50 juegos indie con los que procrastinar de lo lindo (VII)

Los 50 juegos indies son como la muerte: nunca sabes cuando puede llegar, pero cuando está ya aquí te alegras. Bueno, quizás no se parezca demasiado a la muerte después de todo, pero la cuestión es que buscaba una forma original e intelectualoide de empezar esta entrega y al final me ha quedado un pseudo-paralelismo chorra sin pies ni cabeza. En la linea del blog, diría. Otra idea que me rondaba la cabeza mientras recopilaba los pequeños juegos que podréis ver (y jugar) a continuación, era una característica que he pasado por alto con los otros (casi) 30 juegos que ya han circulado por aquí, un detalle que nunca nadie advirtió pero que, sin él, no hubiese sido lo mismo: su gratuidad. Coste cero, sin reembolso previo ni posterior, libre de ánimo de lucro, etc... ¿me entendéis, no? Pues eso, que son gratix, que podeis disfrutar del currelo de cientos de personas por vuestra cara bonita. Y en plena crisis.

Sí, me enrollo y no me pongo a hablar de lo que de verdad importa aquí: los juegos. Para hoy tenemos un selecto menú compuesto por plataformas innovadores con aires de infiltración, sazonado con un par de carreras futuristas al más puro estilo TRON y culminado por un delicioso postre consistente en una macedonia de referencias a los mejores títulos de NES. Exquisito es poco.

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# Stealth Bastard #


No es la primera vez que comento algo así como que algunos titulos indies (gratuitas, además, tiene tela) superan con creces las MIERDAS (con mayúsculas) que aparecen de vez en cuando en plataformas más "serias" (COMILLAS), y no solo hablo de portátiles ya. ¿Por qué? Muy simple, si alguien ha hecho algo con esmero, currándoselo que se suele decir, se nota. Y Stealth Bastard no solo está hecho con ese esmero del que hablo, sino que ademas desprende el aroma característico de las cosas bien hechas por sus cuatro costados. Concebido con un plataformas de infiltración, o eso dicen sus creadores (y yo les doy la razón, oye), la principal virtud del juego es recrear una ambientación que cuaja a la perfección con esa estetica pixel característica de esta sección.  Pero la lista sigue y sigue: tracks musicales pegadizos que facilitan la inmersión en el propio juego, un modo online que te reta a superarte (...a ti mismo, porque los records mundiales son inhumanos) e incluso nuevos niveles descargables para cuando hayas completado todos los que vienen en la primera versión. ¡JAL!, ¡deja el condenado WoW y ponte a jugar a esto, coñe!